Esta miscelánea, tributo a David Bunis, uno de los mayores especialistas del judeoespañol, contiene estudios interesantes y originales sobre la lengua y la literatura judeoespañola y sobre otras lenguas judías. Los artículos se distribuyen en tres idiomas: 14 en inglés, 6 en español, 6 en hebreo. Después de una breve introducción en inglés firmada por las tres editoras (págs. 13-17) y una bibliografía exhaustiva que el hijo del homenajeado Ivri J. Bunis reunió de las numerosas publicaciones de su padre (págs. 19-31), la sección en inglés comienza con la contribución de Marie-Christine Bornes-Varol titulada «A New Corpus of Study for the Evolution of Judeo-Spanish Contemporary Judeo-Spanish Theater» (págs. 35-58). El texto de varias comedias en judeoespañol (en alternancia con el turco en la mayor parte de los casos), escritas y representadas en Istanbul entre 1998 y el inicio del siglo xxi suministra un corpus para un análisis del futuro perifrástico. La autora percibe dinámicas de cambios en este tiempo compuesto. La influencia del turco, idioma aglutinante sobre el judeoespañol de Turquía, podría explicar la tendencia hacia la univerbación de aquellas perífrasis. Sin embargo, la proyección futurística que imagina una posible evolución de vo/va dar; vas/vaz a dar; va dar; vamos a dar; vash a dar; van a dar hacia *darva, *darvas, *darva, *dárvamos, *darvaj, *darvan no es muy convincente.
A continuación, Sarah Bunin Benor (págs. 59-78) propone un artículo titulado «Proposal for a Database of Hebrew and Aramaic Loanwords in Jewish Languages and Its Associate Corpus» donde aboga por la constitución de datos del componente hebreo y arameo en las judeolenguas. Su concepción de lo que es una lengua judía va más allá de lo que usualmente se entiende con este término. Según esta autora, el registro o el repertorio judío de lenguas que nunca dieron lugar al desarrollo de judeolenguas propiamente dichas (por ejemplo, el Jewish English o el Jewish Swedish que menciona en las págs. 66; 67 y 70, respectivamente) podría ser incluido en esta base de datos. En la pág. 66, el verbo yuhurí (judeotati) birε es traducido erróneamente en ‘to be’. En realidad, se trata de la 3ª persona del pasado perfectivo de bardan ‘llevar’, así que la locución híbrida monuħo birε significa literalmente «llevó la mənūḥāh», es decir «ha logrado el descanso» (eufemismo para el fallecimiento).
La tercera contribución en inglés es la del propio hijo del homenajeado, Ivri J. Bunis, quien ofreció a su padre un artículo largo y denso sobre «Kəday ‘Worthy’: An Early Jewish Language Feature of the Aramaic Dialect of Talmud Yerushalmi and Related Sources from the Land of Israel in the Byzantine Period» (págs. 79-99). El autor describe el desarrollo que lleva desde כְּדֵי (ya atestado en el estado constructo en Deuteronomio 25,2) hacia la forma כְּדַי (es decir, כדיי/כדאי) donde el uso del estado absoluto se justifica por la ocurrencia de esta forma en función de predicado no-verbal. A consecuencia de un movimiento de vaivén entre el hebreo rabínico y el judeoarameo palestino, כדיי, usado en hebreo como un calco del arameo כמיסת ‘suficientemente’, fue integrado como un hebraísmo del judeoarameo hasta que al final continuó su trayectoria (con la ortografía כדאי) hacia otras judeolenguas (en ídish principalmente).
El cuarto artículo en inglés se titula «Rabbinic Diplomacy in Cold War Spain: Solomon Gaon (1912-1994) and the Origins of a Ladino Blessing» (págs. 101-118). Su autora, Allysson Gonzalez, describe la actividad diplomática informal del rabino Solomon Gaon, una personalidad oriunda de Yugoslavia que representaba a las Comunidades sefardíes durante la dictadura franquista y la transición democrática. Los contactos que mantuvo con las autoridades del Estado Español y luego del Reino de España compensaron parcialmente la ausencia de relaciones diplomáticas entre España e Israel hasta 1986 y allanaron el camino para la conmemoración de los quinientos años de la expulsión. A nivel simbólico, Gaon compuso una serie de neo-bendiciones en ladino. Aquellas bendiciones fueron nuevas en la medida en que no estaban previstas en el ritual tradicional y siguieron siendo declamadas en los encuentros entre los reyes de España y los representantes de los sefardíes.
Con el quinto artículo en inglés firmado por Bryan Kirschen y titulado «The Judeo-Spanish of Sa‘adi A-Levi: Mis memorias» (págs. 119-143) se vuelve a la dimensión de la lengua. El estudio aquí propuesto describe desde una perspectiva lingüística y sociolingüística las memorias escritas por el judío salonicense Saʿadi A-Levi (1820-1903). Este hombre muy versátil fue testigo de la modernización de la vida judía en la Jerusalén de los Balcanes, especialmente a partir del inicio de la influencia francesa mediante la creación de las escuelas de la Alliance Israélite Universelle desde 1873. En el listado de los préstamos léxicos encontré varias inexactitudes; por ejemplo, en la pág. 134 donde el autor menciona el sufijo italiano -itá que cabe ortografiarlo -ità.
Hilary Pomeroy firma el sexto artículo en inglés titulado «Sephardi Ballads as Social and Historical Documents» (págs. 145-160). Esta breve contribución estudia cómo las dinámicas sociales de la edad feudal se reflejan en las baladas del romancero sefardí, haciendo de ello un testimonio importante tanto del contexto medieval tardío en el que los romances fueron compuestos como de la atmósfera de las epopeyas que constituyen la matriz de aquella literatura semi-oral. La terminología para referirse al origen épico de las baladas no es muy precisa. Por ejemplo, el uso del adjetivo Carolingian en la pág. 147 para referirse a la balada Roncesvalles es una braquilogía que podría llevar a malentendidos. Ni las epopeyas españolas antiguas ni las baladas tardomedievales son carolingias, aunque los temas que contienen se remontan a un pasado carolingio semi-legendario.
Ora Schwarzwald, una de las tres editoras del volumen, contribuye al mismo con un estudio sobre «The Hebrew Component in Two Rabbinical Ladino Translations from the Sixteenth Century» (págs. 161-177). El corpus consiste en dos libros publicados por la impresa Yaʿabeṣ de Salónica alrededor de 1568: el primero texto es la Meza de el alma, una traducción del Šulḥan ʿAruḵ cuya primera edición original es a penas anterior (Venecia, 1563); el segundo es la traducción en ladino de la traducción hebrea de la Guía de los deberes de los corazones de Baḥya ibn Paquda. Frente a la profusión de palabras y expresiones hebreas en estos textos la autora establece una clasificación rigorosa donde distingue entre los elementos integrados en el sistema del idioma y las inserciones menos sistematizadas que pertenecen más a una alternancia de código que a una mixtura de código.
El octavo artículo es firmado por Michael Ryzhik y se titula «The Blessings of the Amidah Prayer in the Judeo-Italian, Ladino, and Provençal Tradition» (págs. 179-196). El autor compara la lengua y el estilo de las traducciones de las 18 bendiciones en judeoitaliano y judeoprovenzal (siglo xv) con el Seder Našim, un libro de oraciones conservado en un manuscrito salonicense del siglo xvi. Este texto ha sido editado anteriormente (en 2012) por Ora Schwarzwald, la autora del artículo precedente. Según Ryzhik las versiones judeoitalianas son menos literales, pero contienen más elementos léxicos hebreos. Sin embargo, las traducciones al judeoespañol y al provenzal siguen muy servilmente la literalidad del texto hasta el punto de volverse incomprensibles. Por otro lado, carecen casi completamente de hebraísmos léxicos.
El noveno artículo es del musicólogo Edwin Seroussi y se titula «Ottoman Cantors of the Siekolo Aklarado: Listening to Ḥazzan Uziel of Salonika» (págs. 197-212). El autor describe un material inédito que consiste en la dactilografía de 9 conferencias que el cantor Shimon Uziel (1896-1965) dio en Tel Aviv sobre la escuela otomana de música litúrgica sinagogal que floreció durante el breve período consecutivo a la modernización de las comunidades judías sefardíes en Viena, en los Balcanes y en el Imperio otomano (1880-1940).
Katja Šmid, otra de las tres editoras del volumen, contribuye al mismo con un estudio sobre «The Use of Ladino and Hebrew in the Sephardic Talmud Torah School in Belgrad (1864-67)» (págs. 213-234). A partir de un informe escrito por el director de la escuela elemental judía de Belgrado en los años sesenta del siglo xix, la autora hace una reconstitución prosopográfica de la vida judía en Serbia en aquellos años y describe los desafíos a los cuales los sefardíes de aquella principalidad estuvieron confrontados. Al final de su artículo, Šmid reproduce integralmente el texto del informe, transcribiendo la escritura Rashi en letras latinas.
El undécimo artículo está firmado por Martin Stechauner y se titula «The Eastern Sephardim’s Re-discovery of Spain and the Spanish Language» (págs. 235-262). Basándose en la publicística judía del inicio del siglo xix, el autor demuestra que la glorificación del pasado ibérico de los sefardíes orientales se debe a los contactos entre judíos balcánicos refugiados en Viena y representantes de la Haskalá austriaca. Así, Stechauner corrobora lo que David Bunis y otros especialistas del judeoespañol de Oriente expresaron muchas veces para cuestionar una supuesta continuidad entre España, la patria perdida, y los hablantes del judeoespañol en el Imperio otomano.
Ofra Tirosh-Becker, la tercera de las editoras del volumen, contribuye al mismo con un estudio sobre «The Corner for Teaching Hebrew in a Trilingual Jewish Journal from Tripoli, Libya» (págs. 263-286). Analizando una rúbrica dedicada a la enseñanza del hebreo moderno en el efímero periódico semanal Ḥaienu, publicado en Trípoli de Libia entre 1949 y 1951, la autora analiza el metalanguage judeoárabe tripolitano usado para glosar los lexemas hebreos propuestos al conocimiento de los lectores de Ḥaienu.
El penúltimo artículo de la parte en inglés lo firma Krinka Vidaković Petrov con el título «A Judeo-Spanish Account of Travel to the Middle East from Yugoslavia» (págs. 287-305). Se trata de una comparación muy fina de dos diarios de viaje escritos por judíos yugoslavos entre 1930 y 1933. El primer diario es de un joven soldado de la marina militar yugoslava, Jakob Musafia (nacido en Zemun en 1912 y matado por la Ustacha en el campo de Jasenovac después de 1941). Este joven apuntó en 14 páginas escritas en judeoespañol con letras latinas, sus impresiones de viaje durante una navegación que su barco hizo por el Mediterráneo oriental. El segundo, estudiado para poner en contraste el carácter excepcional del diario de Musafia, fue publicado en serbocroata por el abogado y publicista Isak Braco Poljokan (nacido en 1897 en Banja Luka y asesinado en Drvar 1944 por los alemanes) quien hizo un viaje por la Palestina mandataria casi al mismo tiempo que Musafia.
La parte en inglés se concluye con un artículo dedicado también a los sefardíes de Yugoslavia entre las dos guerras mundiales. Está firmado por Ivana Vučina Simović y se titula «The Treasure Metaphor in Sephardic Discourses on Proverbs and Sayings in Territories of Former Yugoslavia» (págs. 307-326). La autora recurre a un enfoque cognitivista para analizar el uso de las palabras serbocroatas blago ‘tesoro’, riznica ‘tesorería’, bogatstvo ‘riqueza’ o dragocenost ‘valor’ en la pluma de publicistas judíos yugoslavos del período interbélico. Simović constata una oscilación entre una actitud pesimista que hace el constado de la desaparición de dicho tesoro y una percepción más positiva que afirma al contrario la persistencia de la cultura popular sefardí pese a la adopción de los estándares de la vida moderna.
La parte en español empieza con un breve estudio diacrónico de Ángel Berenguer Amador sobre «Las perífrasis verbales del judeoespañol moderno» (págs. 329-340). El autor sigue la evolución de algunas locuciones verbales con valor modal y aspectual usando ejemplos sacados de un corpus ecléctico que se extiende desde el Me-ʿam loʿez, impreso en el siglo xviii, hasta textos literarios del siglo xx. Una lista bibliogáfica muy precisa de este corpus se encuentra en las págs. 338-339 del artículo.
El siguiente artículo, de Paloma Díaz-Mas, trata sobre «Los sefardíes de Marruecos, entre el español, el francés, el hebreo, el árabe y la haketía, en una información de la revista África (1929)» (págs. 341-354). La autora usa los instrumentos del análisis del discurso para deconstruir la actitud de Santos Fernández, corresponsal de la revista África en Tánger, frente a los sefardíes de esta ciudad. Su filosefardismo es claramente alimentado por la voluntad de usar a los judíos de Marruecos septentrional como agentes del imperialismo español en la región. Días-Maz edita el artículo de Fernández al final de su estudio (págs. 347-353).
El volumen continúa con el artículo de Susy Gruss sobre «Un díalogo fortuito entre tres periódicos en lenguas judías: Haynt (Varsovia) y La Renasensia djudia (Salónica) frente a Aksyón (Salónica)» (págs. 355-372). La autora describe una polémica que se desencadenó a consecuencia de la publicación de una carta abierta del publicista salonicense Shemuel Saʿadi Leví (1870-1959). En dicha carta Leví difama a los askenazíes en términos donde se perciben teorías antisemitas (las de Voltaire y del economista alemán Werner Sombart) recicladas por el uso de los enfretamientos en el seno del pueblo judío. El cotidiano ídish varsoviano Haynt y el semanal salonicense judeoespañol La Renasensia djudia contratacaron a Leví. Detrás de este escándalo alentado por la provocación inoportuna de Leví se percibe una tensión entre la orientación a menudo antisionista de la ideología del sefardismo representada por la revista Aksyón y el sionismo con el que La Renasensia djudia se identificaba.
El cuarto artículo de la sección en español lo firma Elena Romero y se titula «Las coplas sefardíes de Purim de contenido histórico-bíblico» (págs. 373-387). La autora propone una lista muy completa y precisa de coplas editadas o inéditas relacionadas con varios temas de la fiesta de Purim.
El penúltimo artículo de la sección en español es de Pilar Romeu Ferré y trata de «Moisés Almosnino ante la Sublime Puerta: consideraciones acerca de su Crónica de los reyes otomanos (siglo xvi)» (págs. 389-404). Excelente especialista de esa Crónica de la cual publicó una edición crítica en 1998, la autora analiza la parte donde Moisés Almosnino (1518-1580) dibuja un retrato esencialmente positivo del sultán Solimán el Magnífico. Romeu Ferré no sólo comenta el texto sino también lo recontextualiza para entender las motivaciones que llevaron Almosnino a alabar a Solimán.
La sección en español concluye con el artículo de Michael Studemund-Halévy sobre «El traductor-prologuista en el polisistema literario otomano-sefardí» (págs. 405-432). El autor describe las estrategias de traducción de traductores de la literatura francesa (obras como Manon Lescaut del Abbé Prévost, Paul et Virginie de Bernardin de Saint-Pierre o las novelas de Alexandre Dumas) tal como se pueden reconstruir a través de los prefacios a las ediciones de las traducciones en varios centros de la vida cultural sefardí donde se imprimían libros en judeoespañol: Viena, Bulgaria, Turquía, Jerusalén y El Cairo.
La sección en hebreo comienza con un artículo de Moshe Bar-Asher titulado השפעה הדדית של לשונות במגע: העברית והערבית היהודית בצפון אפריקה [«Influencia recíproca entre idiomas en contacto: el hebreo y el judeoárabe en África del Norte»] (págs. ט-כא). El autor describe el impacto del hebreo y del arameo sobre el judeoárabe marroquí, tanto a nivel oral como en las traducciones literales de la Biblia (šarḥ). Bar-Asher menciona la presión del texto fuente hebreo sobre el šarḥ, los préstamos léxicos hebreos en los dialectos judeoárabes (a veces los vecinos musulmanes de los judíos marroquíes adoptaron los lexemas usados por los judíos) y la presión del judeoárabe marroquí sobre el hebreo moderno hablado por los inmigrantes judíos marroquíes en Israel y por sus descendientes.
El segundo artículo de la sección en hebreo se lo debemos a Yaron Ben-Naeh y se titula 1 He añadido la preposición ―ב antes del nombre de la ciudad de Edirne porque había sido omitido en la impresión del libro aquí reseñado. על קוּפּת עֶזרא <בְּ>צָרוֹת באֵדירנֶה העות׳מאנית המאוחרת [«Sobre la asociación ʿEzra bĕ-ṣarot en Edirne a finales del período otomano»] (págs. כג-לז). En este estudio de micro-historia sobre una sociedad benéfica de Edirne el autor describe cómo las dinámicas sociales de esta comunidad dejaron una huella en el epílogo de un comentario al libro de Josué del rabino Raḥamim Menaḥem Mitrani donde este ḥaḵam agradece a la Sociedad ʿEzra bĕ-ṣarot por haber financiado la impresión de su libro en Salónica en 1851. Sin embargo, el rabino no se olvida de recordar que la idea de fundar ʿEzra bĕ-ṣarot en 1846 resultó del impacto de sus propias predicaciones sobre los notables de la comunidad de Edirne. Ben-Naeh reproduce integralmente este texto apologético escrito en ladino con una parte en hebreo.
Yaakov Bentolila, el tercero autor de la sección en hebreo, ha contribuido al volumen con una nota erudita titulada על כן קראו שמה ׳חכתיה׳ [«Por eso la llamaron ‘haquetía’»] (págs. לט-מה). El autor demuestra desde una perspectiva sociolingüística cómo la actitud respecto al judeoespañol de los judíos de Marruecos septentrional se refleja en los varios nombres de este dialecto. Después de una comparación entre las designaciones exonímicas y endonímicas del ramo occidental del judeoespañol Bentolila nota que el uso de una palabra de origen árabe para referirse endonímicamente a la haquetía revela la inseguridad lingüística que sentían los judíos marroquíes hispanohablantes a finales del siglo xix y a principios del siglo xx cuando quisieron adoptar un español castizo y marcar distancia con su “jerga ancestral”.
El cuarto autor de la sección hebrea es Dov Cohen quien ha titulado su artículo לחקר הדפוס העברי בסלוניקי: כרוניקה לא ידועה על אודות בית דפוס בֵּיזֵס [«Contribución al conocimiento de la imprenta hebrea en Salónica: una crónica inédita sobre la Imprenta Bezes»] (págs. מז-פג). En 1888 David Bezés (1866-1912) abrió en Salónica una imprenta que, tras su muerte, continúo como negocio familiar gracias sus hijos. En 1938 uno de sus hijos, llamado Baruch, escribió en judeoespañol una breve crónica de la producción tipográfica de la empresa familiar. Cohen subraya la importancia de la Imprenta Bezés ubicándola en el marco de la historia de la imprenta hebrea en Salónica. En la bibliografía final de su estudio el autor suministra todas las referencias de los libros mencionados en la crónica reproducida en versión original judeoespañola y en traducción hebrea.
El penúltimo artículo de la sección en hebreo es de Aharon Maman y se titula התגוונות הערבית היהודית לאור מגעים עם לשונות אחרות [«La diversificación del judeoárabe a la luz de sus contactos con otros idiomas»] (págs.פה-צד). Este estudio pone en perspectiva la diversificación que conocieron los dialectos judeoárabes en contacto con las lenguas de los colonizadores occidentales (francés en el Magreb; italiano en Libia) en el marco más amplio de las variaciones dentro del árabe en general desde un período muy antiguo. De hecho, la variación lexical está ya atestada por los gramáticos y lexicógrafos árabes del siglo ix quienes constataron que el árabe de Basora contenía muchos préstamos persas. En la pág. צ el autor atribuye a la palabra árabe faṣulya ‘frijol’ una etimología italiana. La verdad es un poco más complicada ya que tanto el árabe faṣulya como el italiano fagiolo derivan del griego: el primero de la forma demótica medieval φασούλια, plural de φασούλι(ν), y el segundo de una forma hipocorֶística φασίολος. Por tanto, la mediación del italiano no es necesaria para justificar que en Oriente y en Libia el frijol se llama faṣulya en vez de lubya.
El último artículo de la sección en hebreo es de Moshe Taube y se titula כליינ׳׳א ושיר׳׳נ׳׳א ― התנין ובתולת הים: על מקורם וגורלם של לעזים אחדים מהספר ׳׳צל עולם׳׳ המובאים אצל מנדלי ב׳׳מסעות בנימין השלישי׳׳ [«Ballena y sirena ― el cocodrilo y la sirena: sobre el origen y el desarrollo de unas glosas del libro Ṣel ʿolam citadas en Los viajes de Benjamín el tercero de Méndele»] (págs. צה-קו). En este estudio, muy erudito, el autor reconstruye el bordado que lleva de la Image du monde de Gautier (Gossouin) de Metz, un poema didáctico en francés antiguo del siglo xiii, a la traducción abreviada de este texto al hebreo conocida con el título de Ṣel ʿolam y de allí a una versión ídish de Ṣel ʿOlam publicada en 1719 y 1728 (en Altona al menos la segunda edición). Aquellas metamorfosis se reflejan en la novela satírica Masos Binyomin ha-šliši que Méndele Móijer Sfórim (Sholem Yankev Abramovich) publicó en ídish en 1878 y en hebreo en 1896. Las palabras francesas antiguas baleine ‘ballena’ y sereine ‘sirena’ han sido corrompidas en el pasaje del alfabeto latino al alfabeto hebreo. También su significado cambió como se puede apreciar a través de las descripciones de la sirena en las fuentes hebreas medievales donde se nota una confusión entre el delfín y las doncellas pisciformes de las distintas mitologías antiguas y medievales. De todas formas, la intención de Méndele cuando citó aquellas glosas en el monólogo de un joven ingenuo que nunca había dejado su aldea natal ucraniana era la de criticar el retraso cultural en que se encontraban las masas judías de la Europa oriental en el siglo xix. Sin embargo, Taube nota con una ironía implícita que aun Méndele se deja engañar por aquellas equivalencias fantasmagóricas entre la terminología zoológica antigua y la dimensión referencial. En la pág. קא el autor recuerda que en su traducción hebrea de la Gemmeinnützige Naturgeschichte de Harald Othmar Lenz, Méndele recicló la palabra bíblica תַּנּין con el sentido de ‘ballena’ sin renunciar a la equivalencia usual entre תַּנּין y ‘cocodrilo’ en un otro lugar de su traducción de la enciclopedia divulgativa de Lenz.
Este florilegio de estudios relacionados con el judeoespañol, con el contexto cultural sefardí del Oriente y del Occidente y con las judeolenguas en general es un digno tributo a David Bunis quien ha dedicado toda su carrera a la investigación y a la transmisión del tesoro amenazado de la lengua y de la cultura de los sefardíes del Imperio otomano y del espacio post-otomano.